Reintegrados en Colombia: “Nosotros tenemos fe y los estamos esperando”

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Sebastián* es un desmovilizado del Bloque Central Bolivar de las AUC

Un eventual acuerdo de paz entre la guerrilla de las Farc y el Gobierno Nacional le devolvería la tranquilidad a 36 mil paramilitares desmovilizados que hoy se encuentran en un limbo jurídico.

Sebastián* es un hombre con la piel curtida por el sol que abrasa, todos los días, las sabanas de Córdoba. Su mirada no deja entrever que, durante tres años, formó parte de esos grupos que sembraron de terror vastas zonas del territorio nacional. Paradójicamente nunca empuñó un arma ni disparó contra alguien. Sin embargo, su facilidad para expresarse así como su interés por trabajar con jóvenes en el ámbito social, fueron razones suficientes para integrar el aparato político de las Autodefensas Campesinas del Bloque Central Bolívar (BCB), una de las vertientes de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC.

La falta de recursos para acceder a la educación superior lo empujó a tomar la decisión de apoyar, con su discurso, el reclutamiento de niños y jóvenes en las regiones del Magdalena Medio y sur del Cesar, con el fin de integrar las filas de estos ejércitos ilegales. Por esa labor, recibía 350 mil pesos mensuales, una cifra exigua si se compara con tener que poner en riesgo la vida y la de su familia.

Mantener un bajo perfil fue su salvación. Hoy forma parte de los cerca de 60 mil excombatientes que, desde 2003, se han reintegrado a la vida civil y acompaña por todo el país, como parte de su nueva misión, al director de la Agencia Colombiana de Reintegración, ACR, Joshua Shuajo Mitrotti Ventura, quien desde noviembre del año pasado (2014) coordina este proceso que sigue con atención el desenlace de las negociaciones de paz en La Habana, Cuba, pues un acuerdo entre la guerrilla de las Farc y el Gobierno Nacional significaría –quien lo creyera- la “tranquilidad” jurídica de 36 mil paramilitares que hoy están a las puertas de recibir una condena por cuenta de un limbo jurídico.

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Joshua Mitrotti – Director Agencia Colombiana de Reintegración

Mitrotti, politólogo, historiador y periodista, dialogó con sietedigital sobre este asunto y el reto que tiene de mantener la ruta de la reintegración en un país visiblemente polarizado. Para él, la guerra en Colombia “es una tragedia, es una historia de exclusión, de abandono en donde, desafortunadamente, estos hombres tomaron el camino más fácil en las comunidades, veredas y corregimientos más apartados del territorio nacional”.

7D: ¿Cuál es el reto más complicado que ha tenido que sortear? ¿Cuál es la reacción, por ejemplo, de un empresario a la hora de emplear a un desmovilizado?

JM: La estigmatización es el principal desafío. En Colombia estamos acostumbrados a ver todo en blanco y negro, bueno o malo, tenemos que ponernos en los zapatos del otro para entender la realidad del país y acabar con la mentalidad conflictiva de los colombianos.

¿Cuál es actualmente la situación jurídica de los reinsertados?

Desafortunadamente hay una inestabilidad jurídica. A 36 mil paramilitares que se desmovilizaron en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez se les cambió el tipo de delito, por una interpretación de la rama jurisdiccional. Es más importante saber qué pasó en Colombia, para que no vuelva a ocurrir. Saber cómo se han involucrado los diferentes actores en la guerra, por ejemplo, cómo los empresarios por acción u omisión, por deseo o obligatoriedad, les tocó contribuir. Ese es un desafío en el país.

¿Una persona reintegrada estaría en riesgo de quedar por fuera del proceso? ¿Sería condenada?

Esa es una reflexión que tenemos que hacer desde la sociedad. Aquí hay que desarmar la lógica de la exclusión. No se pueden perder 12 años de esfuerzos serios, rigurosos y metodológicos.

¿Qué tanto lo “leen” los negociadores de paz en la mesa de negociaciones de La Habana?

Nuestro esfuerzo es poner sobre la mesa las enseñanzas de estos 12 años de trabajo. Claramente el Gobierno Nacional nos oye, nos respalda. Sin duda el desafío en La Habana es cómo nos ponemos de acuerdo sobre cuáles son las condiciones que van a tener todos los componentes para la firma de la paz y cómo se materializa. Como sociedad no podemos dilapidar esta oportunidad histórica.

¿Es cierto que las denominadas Bandas Criminales (Bacrim) están integradas, en gran parte, por desmovilizados?

Eso es falso. En los últimos cinco años se han capturado 6.700 personas de estas bandas. El 10% proviene de personas desmovilizadas. En Colombia se comprueba cada día más que los bandidos no se mueren de viejos, sino jóvenes y sin nada.

¿Cuál es la actitud que refleja la ciudadanía frente al proceso de reintegración?

Hemos logrado una mayor concientización. Vale la pena preguntarnos qué estamos haciendo para romper ciclos de violencia, qué estamos haciendo para ser buenos ciudadanos, confiar en el otro, no creer que ser “vivo” paga. Hay avances, se han creado cerca de 9 mil empleos formales, los medios de comunicación están más interesados por la experiencia.

¿Qué expectativas mantienen los reinsertados sobre los actuales diálogos de paz?

Muy positivos y expectantes de lo que pueda pasar con ellos sobre las decisiones que se tomen. Con un acuerdo de paz sus riesgos disminuyen y su situación jurídica mejora.

¿Está preparada la ACR para recibir la “avalancha” de desmovilizados si se diera hipotéticamente un acuerdo de paz con las Farc?

En La Habana no se está negociando la rendición de las Farc, es un acuerdo para resolver de forma política un conflicto de más de 50 años. Estamos preparados y en la disposición de adaptarnos en lo que se acuerde y a materializarlo. Nosotros no podemos engañar a los desmovilizados. Esa sería otra frustración y otra oportunidad dilapidada para construir la paz y la reconciliación.

Las cifras de la reintegración

57 mil reinsertados, 47 mil de forma voluntaria.

90% llegan con afectaciones psicológicas.

75% llegaron siendo analfabetas.

46% fueron reclutados siendo menores de edad.

24% han reincidido.

13 mil desmovilizados son bachilleres y 2 mil están en la educación superior.

20 años es el promedio de permanencia.

Hay 3 tres veces más probabilidades de morir por fuera del proceso de reintegración.

El mensaje de Sebastián*

Acelerar las negociaciones de paz en La Habana es el sentir de la población desmovilizada. Eso lo sabe Sebastián* quien agrega “que se pongan la mano en el corazón y digan si de verdad quieren firmar los acuerdos de paz”. Para este ex paramilitar la ruta de reintegración es el camino, y se despide diciendo “nosotros tenemos fe y los estamos esperando…”

*Nombre cambiado por seguridad de la fuente

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2 comentarios en “Reintegrados en Colombia: “Nosotros tenemos fe y los estamos esperando”

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